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Crónica: MicroMutek 2012 (08/11-02-2012) -Sábado 11-

Publicado: 16/02/2012

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El sábado día 11 sería la última jornada de esta edición de MicroMutek en Barcelona, donde la cita más especial era la actuación de 3 horas de Theo Parrish en Apolo.

Antes, por la tarde, como los días anteriores, jornada de actividades y talleres. En esta ocasión en el convent de Sant Agustí. Entre otras cosas se podría ver en acción el Reactable, un aparato que confecciona música a partir del movimiento y rotación de objetos físicos sobre la superficie de una mesa circular luminosa; y muestras de visuales. Ya acercándonos a la noche se podría disfrutar de los directos de Why + AV-K y Ragul + Blowsche.

Ya pasada medianoche nos encontraríamos ante la última cita del festival, en la sala Apolo. A primera hora tendríamos para elegir, pues la sala principal tendríamos al residente de Nitsa, DJ Fra, y en La 2 tendríamos a Pulshar. El sonido de estos segundos era una mezcla de Dub y Deep house con vocales y vocoders, bastante interesante. Se mostraba muy acorde para un principio de noche tranquilo, así que estuvimos un rato viéndoles mientras la sala principal comenzaba a llenarse un poco.

Pasado un rato sería el momento de ir a la sala principal de Apolo a ver a DJ Fra. Cabe mencionar para el que no conozca la sala, que Apolo está emplazado en un antiguo teatro, que le otorga un singular y atractivo aspecto. Parquet y mobiliario de madera, así como un anfiteatro superior. DJ Fra comenzó calentando motores con un discos con reminiscencias de “Chicago”, sonido que mezcló con discos variados. Gran warm up del DJ de la casa como era de esperar por su veteranía en cabina.

Le relevaría al control de los mandos Danuel Tate, que sinceramente no dio la impresión de estar a la altura de la noche, tal vez por ofrecer un sonido diferente al resto. Su actuación consistía en una mezcla de house con toques jazz, que Danuel Tate acompañaba tocando un teclado controlador, aunque aparentemente a un nivel más comercial que lo ofrecido en la media del festival. En el último tercio de su actuación la pista ya comenzaba a mostrar buen aspecto. Y así, a las 2 cogerían el testigo el trio alemán Brandt Brauer Frick del sello Studio !K7, con un live de techno con percusiones y batería en directo. La noche pegaría un buen cambio de ritmo con la entrada de los alemanes que animaron realmente al público con un techno pistero, efectivo, y groovy, que conectó fácilmente con los asistentes que disfrutaron durante la actuación.

Se estaban acercando las 3, y con ello llegaba el momento esperado por muchos, el DJ set de Theo Parrish. Y es que el protagonista de esta noche es uno de esos pocos artistas que tiene su propia historia. Theo no sólo es un nombre de house o de techno. Es uno de esos artistas que sabes que te va a hacer escuchar discos que sólo pondría él. O que sólo él sería capaz de atreverse a ponerlos. Recoge la auténtica esencia perdida del DJ, dónde lo importante es la música, el sonido; la finalidad, que el público disfrute. Este perfil de DJ tradicional que trabaja para completar una maleta de discos exclusiva que propicie a su vez que el espectador aprenda de música, es una especie en extinción en la escena electrónica actual, que ha visto como a medida que ha crecido en popularidad, a costa de una gente que ha empezado a ver esto como un negocio sin pasión, se ha visto repleta de artistas-empresario, que se dedican a ofrecerte su producto, una imagen, bien sea su propio trabajo, o su sello discográfico. Y el que no lo vea de este modo o eso le parezca normal, es que tal vez no haya vivido o conocido otra escena musical.

Theo comenzó su sesión con un tema de percusión tribal sin base rítmica, que alargó bastante, y no dejó indiferente a nadie, propiciando un reparto de opiniones entre el público, mientras un sereno Parrish permanecía en cabina impasible, como si con él no fuese la cosa. Theo es un DJ increíblemente expresivo en cabina, que parece querer provocar, y detectar con antelación las impresiones del público y así lo trata de mostrar con gestos, con los que parece esperar ciertas reacciones de antemano. Y no sólo estaba tranquilo, sino que todavía puso un par de discos de corte más mental, de escuchar por casa, hasta que al final tras una impresionante mezcla que dio un vuelco total a la sesión. El disco y el funky estaba ante nosotros.

Su selección alcanza una homogeneidad que provoca huir de cualquier tipo de cuadricula alrededor de la sesión. Da la impresión que pueda sonar cualquier cosa. No hay orden predefinido. No hay marcas, no hay etiquetas. No hay prejuicios, ni reglas. Sólo sonido, personalidad… y eso sí, funk, mucho funk.

Cuando había transcurrido una hora de sesión, se produjo la anécdota de la noche, cuando los auriculares del DJ detroitiano dejaron de sonar para su asombro, y sorprendentemente una persona entre el público traía consigo sus Sennheiser HD-25, que le permitió continuar la sesión sin más contratiempos que un pequeño corte en el sonido en el preciso momento de quedarse sin sus auriculares. Y a partir de ahí seguimos escuchando más funky, varios de sus Ugly Edits, su Who Told Adam Black Music (I Love You), y algún que otro disco que uno llegaba a preguntarse de dónde diablos los puede haber sacado…

Cuando parecía que la sesión finalmente podría estar entrando en un bajón, nos encontramos un final apoteósico, con un repertorio de sus discos “fetiche” particulares como Stuck de Even Peverett, o su todavía inédito edit del Body Heat de James Brown, mientras aportaba carisma, y controversia una vez más, con sus particulares ecualizaciones que en ocasiones rozan el bizarrismo. En estos momentos el ambiente era impresionante, como pocas veces había visto en una sala. Algunos nos quedamos con la sensación de haber vivido algo grande, y me atrevería a decir que ha sido la mejor sesión de DJ que he vivido en directo. Y a pesar de todo, Theo Parrish no dudo en otorgar el mérito y protagonismo, a su público, y especialmente, a ese espectador que no dudo (como para dudar…) en ceder sus auriculares permitiendo a los presentes continuar disfrutando de la fiesta.

Por último, mostrar mis agradecimientos y felicitaciones a la organización por el trabajo bien hecho. Pues no hubo ninguna situación ni hecho que lamentar, todo fue a las mil maravillas; y por las facilidades otorgadas para poder ofrecer este reportaje.

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