A pesar de que un servidor no estaba al cien por cien en la noche del sábado 10 de Enero, por problemas de salud derivados de este aciago invierno, no podía faltar a la imprescindible cita que tuvo lugar en la sala fragatina Florida 135, con ocasión de la fiesta de djs aragoneses, en la que la flor y nata de los platos de esta comunidad se daban cita para demostrarnos la inmensa calidad sonora que impera en estas tierras, así que, con mi resfriado a cuestas, decidí ponerme en camino hacía la capital del Bajo Cinca, con el objeto de cubrir el evento.
Llegamos entradas las doce de la noche, y a los platos, y ante un escaso público, teniendo en cuenta las tempranas horas a las que nos encontrábamos, los jóvenes, aunque sobradamente preparados, djs zaragozanos, Sweet Sinners, un dúo de auténticos melómanos musicales que destacan por sus sets desprejuiciados y llenos de una calidad, solo comparable a la de gente como The Glimmers o 2 Many DJs, descargaban una enorme dosis de electro tech gamberro y nu ravero, prescindiendo del eclecticismo habitual en sus sets, ya que la main room de la famosa sala oscense, exige sesiones de baile sin concesiones.
Mientras avanzaba la noche, se fue caldeando el ambiente, y los Sweet Sinners dieron paso a Les Fandango DJs, un trío de djs, también zaragozano, amante de los sonidos más groovys, el funk mas cálido y los ritmos mas festivos, sin hacer ascos a los sonidos mas comerciales, pero llevados por una línea de calidad. Para la ocasión, y tras algunos problemas técnicos, prontamente solucionados, los Fandango se pusieron manos a la obra, siguiendo su tónica habitual, que, al contrario que sus predecesores en la mesa, consistía en ir alternándose en la labor del djing.
El trío basó el set en tech house de nuevo cuño y el mal llamado minimal para estadios, es decir, que en su sesión predominó el estilo Radio Slave, Dubfire o Popof, con objeto de calentar la pista, cada vez mas concurrida.
Tras estos, le tocó el turno a Carlos Hollers, que empezó fuerte, tras una intro espacial y cósmica, nos volvió a obsequiar con uno de sus sets megamix, jugando con los mandos de la mesa, troceando las canciones para crear auténticos puzzles sonoros e interactuando con el público, a través del uso de delayers, subidotes y todas esas técnicas juguetonas que tanto gustan.
Hollers nos ofreció un set en el que predominaba el tech house divertido, el electro tech colorista y los sonidos cercanos a la nu rave, dejando sonar temas como el Gary de los Alter Ego, el remix que Popof ha hecho del Sunglasses At Night de Tiga o clasicazos de la talla del Hold That Sucker Down de The OT Quartet o el Forklift de Joey Beltram.
También sorprendió cuando hizo sonar el remix que Optimo ha realizado del 20Hz de Capricorn, o la versión remix que los de Toolroom han facturado del Man With The Red Face de monsieur Garnier, además de mostrarnos su seña de identidad, cuando tiró de temas fetiches en sus sesiones, como el Temptation de New Order o un socorrido acapella de Violadores del Verso, habitual en los sets del de Fuentes, además de un curioso tema que últimamente esta muy presente en su maleta, y que se trata de una versión un ravera del Peter Gunn de Emerson, Lake & Palmer.
Siguió en la línea de obsequiarnos con clásicos como el Murderous de Nitzer Ebb o el Eisbaer de Grauzone, pieza que sirvió para cerrar el set y dar paso al siguiente en discordia, el oscense Audio Claudio, que decidió sorprender comenzando el set con una extraña versión jazzistica del Hale Bopp de Der Dritte Raum, en la que la que las maquinas y sintetizadores eran sustituidos por trompetas, pianos y percusiones, bajo una base de latin jazz mezclada con tech house elegante.
En estos momentos decidí dirigirme a la sala Boite, donde estaban ejerciendo su segundo set los Sweet Sinners, un set en el que ya podían ser ellos mismos y obsequiarnos con esa impecable técnica llena de eclecticismo y mash ups, descargada de prejuicios y sin miedo a tirar de bizarradas, pero llevadas a buen puerto, recordándonos a esas estrellas de los platos conocidas como The Glimmers.
De esta manera, Juan y Alberto, los jóvenes que se esconden tras el proyecto, jugaron con el publico, realizando bootlegs en directo, puzzles sonoros y juegos musicales, como el uso de la voz de Miss Kittin, sobre un tema de electro tech, e incluyendo, de vez en cuando, los acordes de la Marcha Imperial de Star Wars, o atreviendose con piezas de Underworld, M.I.A. y otras curiosidades por el estilo, para finalizar con el Lithium de Nirvana.
Tras estos, se puso a los platos otro zaragozano, el dj Sergio Ovejero, que empezó tirando del Grindhouse, anunciando que nos iba a ofrecer un set de tech house divertido, asequible y lleno de conocidos temazos.
Pero a estas alturas, y con el resfriado a cuestas, yo estaba mas que cansado y decidí desconectar y descansar un buén rato, hasta que saqué fuerzas de flaqueza para dirigirme, de nuevo, a la main room, donde estaba finalizando su set la maña Bea Fair, tirando de techno y tech house muy contundente, con el consiguiente paroxismo de un público extasiado, al que pareció no gustarle el hecho de que la Fair no cerrara la noche, ya que, de forma sorpresiva, se puso a los platos un desconocido dj, que siguió por la onda marcada por la zaragozana, aunque con menos fortuna, ya que abuso de efectos, delays y jugó, de manera desafortunada con los graves y agudos, dejándonos momentáneamente sordos a los allí presentes.
Esto, unido al enorme cansancio que portaba en esos momentos, me obligó a retirarme, no sin sorprenderme por la asistencia de público que tuvo lugar esa noche, que sin ser masiva, si que sorprendió por ser mayor de lo esperada en un evento de estas características y en unas fechas tan complicadas.
Como siempre, otra gran noche de djs aragoneses y que nos dejó un muy buen sabor de boca, demostrando que nuestra escena tiene mucho que dar.





