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Crónica: Sonar 2008 – Sonar de Noche

Publicado: 23/06/2008

Crónicas, Eventos

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madnessComo ya expresó mi compañero, Jordi Ares, en el artículo que inauguraba las crónicas destinadas a cubrir el evento dedicado a la música avanzada y al arte multimedia más importante del mundo, fue un orgullo para ambos, y por extensión, para todo el equipo de djsanroman y retromusica, el haber sido uno de los medios acreditados en esta quinceava edición del festival Sónar.

Después de las magnificas crónicas de Jordi, de los sonares de día, me toca a mí el comentar la mágica noche del viernes, la primera noche Sonar, si no contamos la inaugural, que tuvo lugar, por supuesto en el enorme recinto que es Fira Gran Vía, convertido en punto de reunión de miles de aficionados a la buena música electrónica, provenientes de diversas partes del ancho mundo.

Nada más llegar, me fui directo al Sonar Club, donde en breve tendría lugar una de las actuaciones mas heterogéneas e impredecibles, que han pasado nunca por este festival, el concierto de los británicos Madness, pero, mientras tanto, el warm up corría a cargo del dj Rob Da Bank, que calentaba el ambiente, con una sesión de break beat, drama y otros ritmos rotos, representados por temas como el Voodoo People de Prodigy, todo ello aderezado con algo de raggamuffin y hip hop de altos vuelos.

Tras este, llego el momento tan esperado por los allí congregados. Los artífices del revival ska, es decir, los geniales Madness, ocuparon el escenario, al ritmo de una marcha orquestal wagneriana, y dando claras muestras de que lo que iban a ofrecer era un autentico espectáculo. Y vaya si lo fue.

Y es que abrieron fuego con uno de sus más famosos hits, el tarareadísimo One Step Beyond, que hizo que el público se volviera loco y se lanzaran a efectuar unos bailes frenéticos, bailes que ya no pararon durante todo el tiempo que duró la magnífica actuación.

La energía y colegueo que derrochaba la banda era increíble, y esa energía se transmitía a un público enfervorecido que siguió con una enorme complicidad, la evolución de ese gran concierto, a través de todos y cada uno de los temas que sonaban en el pabellón, la verdad es que el increíble juego de vientos que acompañaba a la banda, tuvo mucho que ver en ese resultado final.

A ese megahit inicial, siguieron temas como Embarrassment, The Prince, My Girl, The Sun And The Rain, Grey Day o incluso Iron Shirt, una especie de versión que ha facturado la propia banda, del Outta Space de King Tubby, tema popularizado, a principios de los noventa, por The Prodigy.

Alternando con sus famosos hits, también dedicaron tiempo a presentar algunos de los temas que ocuparán su nuevo álbum, The Lyberty Of Norton Folgate, como NW5, el flamante single de presentación de este disco.

Pero aun quedaba lo mejor, en la recta final, cuando estos locos decidieron acabar de reventar a un público, ya bastante entregado de por sí, tocando todos sus megahits seguidos, una increíble procesión que empezó con House Of Fun, siguió con Baggy Trousers, para acabar con esas dos obras maestras que son It Must Be Love y Our House, y que todos conocemos tan bien.

Pero, cuando parecía que la fiesta había acabado, y los interpretes habían dejado definitivamente el escenario, la banda, volvió a saltar al escenario, y empezó los bises con su tema homónimo, que hizo que la locura, valga la redundancia, se adueñara de la audiencia, e incluso, parte del publico allí congregado, especialmente las feminas, subió a acompañar a los miembros del grupo, formando una desenfrenada fiesta en el escenario. Tras este tema, llegó el remate final con Night Boat To Cairo, que supuso el bestial y fastuoso cierre, para una actuación que dejo un listón muy alto, difícilmente superable. Sin dudas uno de los grandes momentos de esta edición del Sonar, y eso que no había hecho más que comenzar.

La difícil tarea de mantener el frenetismo que habían creado los británicos, recayó en el dj, productor y novio de la grandísima M.I.A, Diplo, que, para mantener el calor creado en la sala, decidió elaborar un set de electro house y tech house, con algo de nu rave y sonidos daftpunknianos, con curiosidades como un remix del Down Down Down de Paul Johnson o algunos temas de la corte Toolroom.

Como este set no me decía demasiado, decidí dar un giro a la elegancia y a la sofisticación y que mejor, que para ello, me dirigiera al Sonar Park, donde el gran dj y periodista Ewan Pearson, ejercía de maestro de ceremonias, a través de un enorme set de sonidos siderales y con muchas miras al post disco de finales de los setenta y al synth pop sideral de los ochenta, e incluso a un tech house elegante y arrollador, que te hacía pensar en una increíble conexión Chicago-Detroit, todo ello dirigido con una inusitada elegancia y esa flema británica que caracteriza la obra de este genio.

justiceA continuación, tocaba volver al Sonar Club, para coger buen sitio para la que sería la actuación estelar de la noche, la de los franceses Justice, que este año repetían en el festival, pero en formato live.

Cuando llegué, el set de Diplo daba sus últimos coletazos, a través de techno festivo, como el Slastik, para pasar, de repente al hip hop desenfadado tipo Kanye West. Como no podía ser de otro modo, hizo sonar el Paper Planes de su querida M.I.A.

Una vez finalizado el set, se abrieron las cortinas que tapaban el enorme y efectista espectáculo que las estrellas de Ed Banger habían preparado para la ocasión, en una especie de enorme pulpito electrónico, de luces y altavoces, con la famosa cruz, símbolo del proyecto, como elemento principal y luminoso.

A partir de ahí empezó el live de los franceses, que no era otra cosa que los temas de su primer y famoso disco, con alguna sorpresa incluida, pero remozados para la ocasión.

El espectáculo de luces y sonido comenzó con Genesis, el mismo tema que abre el disco, para seguir con tracks como Phantom, One Minute To Midnight, D.A.N.C.E., DVNO, The Party, Let There Be The Light, Stress, Waters Of Nazareth o incluso el Never Be Alone, el tema de Simian Mobile Disco, que los propios Justice remezclaron y tomaron como propio, con toda la razón del mundo.

El live acabó con una suerte de megamix de sus temas, concluyendo de nuevo con Phantom, pero distorsionándolo hasta convertirlo en una especie de paranoia acida.

La verdad es que el live fue divertido, pero muy predecible, aunque eso no parecía importar a la inmensa cantidad de fans del dúo, congregados allí, que vitoreaban cada cambio de tema con una enorme energía. Sin embargo, me temo que puede que nos encontremos ante un fenómeno de anclaje musical, como el que ha sucedido con los poco sorprendentes directos de los hermanos químicos, espero equivocarme.

Siguiendo la línea de bastardismo musical, empezada por Diplo y continuada por los Justice, le tocó el turno a otro de sus magnos representantes, el alemán Alexander Rhida, más conocido como Boys Noyze, que, a través de una intro, que no era sino el inicio del A Pain That I’m Used To de los Depeche, dio comienzo a su set, que casi podría catalogarse como live ya que estaba formado, en gran parte por temas y remixes propios, como Don’t Believe A Hype o E Down, extraídos de su álbum, Oi Oi Oi, u otros como el Feel Good (TV Off) o el Kill The Kid, o los remixes del My Man, My Moon de Feist o el del I Robots de Frau. El sonido new rave y el electro tech mas sucio y pistero impregnaron la pista, haciendo botar al respetable, a ritmo de una divertida técnica, llena de scratchings, loopings, y todas esas técnicas que nos recuerdan al turntablist y a los viejos megamixes.

Pero tuve que dejar el desenfreno del Sonar Club, para volver al escenario del Sonar Park, para presenciar la actuación de Hercules And Love Affair, que iba a tener lugar en breve.

Por suerte llegué a tiempo, y pude coger buen sitio, por lo que que tuve una buena perspectiva del espectáculo.

Por fin saltaron al escenario los neoyorquinos, con su cabeza pensante, Andrew Butler a los teclados, acompañado por un espectacular soundsystem de vientos, guitarras y batería, y por las dos integrantes femeninas del grupo, la dj Kim Ann Foxman y Nomi, la espectacular vocalista de la formación Cocorosie, que pusieron la parte vocal, una parte vocal bastante desangelada, ya que sonaba sin apenas fuerza, y algo desafinada, pero que no era óbice para poder disfrutar del hedonista espectáculo que se formaba ante nuestros ojos, y oídos, sobre todo gracias al increíble acompañamiento musical, que nos hacía retroceder a épocas de neones y bolas de espejo.

Empezaron la actuación con True False, Fake Real, mi tema favorito de su primer y único disco, hasta la fecha, y siguiendo con tracks como Athene o Hercules Theme, y alguno más que no pude reconocer, pero que eran francamente divertidos.

Por supuesto no dejo de sonar ese megahit llamado Blind, aunque se echó de menos ese toque increíble que le da la andrógina voz de Anthony Hegarty.

El live acabó con la festiva You Belong, dejando un buen sabor de boca, a pesar del hándicap vocal antes mencionado. La verdad es que el buenrollismo hizo gala durante toda la actuación y eso es algo que se agradece.

Después de los neoyorquinos, le tocó el turno de ponerse a los platos al godfather del house, y único dj del mundo con calle propia, el gran Frankie Knuckles que, con una gran simpatía hacía el publico, pero con inmensa seriedad en las mezclas, se dedicó a repartir elegancia por los cuatro costados, con un house que se movía entre lo mas deep y lo mas tech, pero siempre con esa constante mirada al sonido old school de Chicago, que es lo que sus acolitos esperan de un set de este maestro.

Hay que decir que efectuó la sesión a través de una más que correcta técnica y tirando de vinilo, algo muy extraño, actualmente, en los djs de house. Es un autentico placer el tener delante a esta leyenda viva de la música.

Un fenómeno habitual en Sónar es la capacidad sorpresiva del mismo, con actuaciones de alto standing, no programadas en el festival (como el famoso set del maestro Garnier como DJ Jamón en el año 2000), y en este caso la sorpresa estaba en los supuestamente japoneses Kawasaki DJs, que no eran otros que los mismísimos 2 Many DJs, que al dia siguiente actuaban como Soulwax, y que, en principio iban a efectuar su set en el Sonar Lab, pero la caída de cartel de Alkan, les obligó a ser las estrellas que cerrarían el Sonar Club.

La verdad es que los Dewaele, efectuaron un set flojo, tirando de tech house facilón y éxitos más que socorridos, pero de los que gustan al personal más neófito. Allí hicieron sonar hits tan típicos de sus sesiones como el Flat Beat de Mr Oizo o el Sweet Dreams de Eurythmics, así como el trilladísimo, y algo cansino, Exceeder de Mason, aunque se agradeció el escuchar algunas joyas imperecederas como el French Kiss de Lil’Louis o el Plastic Dreams de Jaydee.

Pero yo tenía ganas de presenciar el showcase de ese gran sello que es M_nus, y ya de paso, encontrar el dichoso cubo que tanta expectación parecía haber levantado, así que me dirigí hacia el Sonar Pub, donde estaban haciendo de las suyas Richie Hawtin y sus acólitos.

Ante una enorme cantidad de público, mr Hawtin efectuaba un set, flanqueado en todo momento, por sus mas veteranos escuderos, que le acompañaban a los mandos, y mientras este pinchaba, los demás iban turnándose, tanto a los platos como a las maquinas, mezclando, haciendo loops y adornando el set con efectos.

Cuando llegué al Sonar Pub, Troy Pierce y Gaiser eran los encargados de efectuar el pertinente acompañamiento al jefe, hasta que Pierce abandonó la nave, para ser relevado por Marc Houle.

La verdad es que me esperaba mucho mas del set de la gente de M_nus, que me resulto algo monótono, al estilo de un live en solitario de Gaiser, y para nada comparado al fantástico y bestial set que tuve la ocasión de presenciar en Florida 135, hace unos meses. Eché de menos algo de sonido más cercano al estilo Detroit o al techno mas desenfadado, en cambio parecía haber una saturación de bajos gruesos y música esquelética, y la M_nus people, parecía denotar cierta desgana durante la evolución del set. Como estaba reventado, después del frenético comienzo del festival, que no se cómo me quedaban fuerzas aun, decidí abandonar el recinto porque aun me quedaba mucho Sonar por delante. Por cierto, no vi ni rastro del Cubo.

En cuanto a mi crónica de la noche del sábado, la podéis leer en este artículo de la web hermana de sanroman, retromusica.

 

3 comentarios a “Crónica: Sonar 2008 – Sonar de Noche”

  1. #1 » DAYBEAT dijo el 23/06/08 a las 7:44 pm:

    Excelente Crónica, Jose Gracias por contarlo… Me hago cargo de lo que me perdi

  2. #2 » Crónica: Sónar Sabado Noche | Retro Música dijo el 24/06/08 a las 9:58 pm:

    […] apenas recuperarme de la resaca de la noche del Sonar del viernes, cuya crónica publiqué en otro artículo de la web de dj sanroman, llegó el sábado y, con él, otra apoteósica jornada de este importante […]

  3. #3 » Lolo dijo el 30/06/08 a las 6:04 pm:

    Iron shirt es una versión de I chase the devil de Max Romeo & the upsetters.

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