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Crónica: Sónar 2015 (Sábado Noche)

Publicado: 21/06/2015

Crónicas, Eventos

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10262096_10206501390631874_7321188607357572078_nYa entramos en la recta final del Sónar 2015, y es que estamos inmersos en la segunda jornada nocturna del festival, y que comenzaba tempranito, con Angel Molina calentando el escenario donde luego iban a actuar los mismísimos Duran Duran.

Molina, declarado admirador de la banda, nos ofreció un set de rare synth pop, rare disco y mucho high energy; con sorpresas como el cover que han elaborado, conjuntamente, Underworld y Heller & Farley del Baby Wants To Ride de Frankie Knuckles o un amago del Everybody Wants To Rule The World de los Tears For Fear; ya al final del set.

Con unos minutos de retraso, por fin se abrieron las cortinas que dejaban paso al esperado concierto de Duran Duran, con la alegría consiguiente de l@s enfervorecid@s fans allí congregados. Lo primero que vimos es la portada del nuevo álbum del grupo, que saldrá a la venta en Septiembre, con las colaboraciones de Janelle Monae, Kiesha o, de nuevo, Nile Rodgers, y su primer, y nada llamativo, single sonando a toda pastilla, seguido de la melodía de A View To Kill.

Por fin hicieron acto de presencia los miembros de la banda, incluyendo una corista de potente voz, con Simon Le Bon, saltando al escenario en ultimo lugar, e intentando hacer alarde de una eterna juventud pero, a pesar de que se nota su paso por el gym, Le Bon no podía disimular que los años no pasan en balde, algo que se notó, sobre todo en su voz, que sufrió de grandes altibajos durante todo el concierto. La banda comenzó fuerte; tocando el que quizá su mejor tema, el tremendo The Wild Boys, al que siguieron todos sus hits. De esta manera, por ahí sonaron Hungry Like A Wolf, Notorius, The Reflex, Come Undone, Girl Panic!, All You Need Is Now, Election Day, Ordinary World, A View To Kill, su cover del White Lines de Grandmaster Flash, Reach Up (For The Sunrise), Earth y Rio, y entre medias, hubo un minuto dedicado a cantar el Happy Birthday a John Taylor, con motivo de su aniversario. Quizá se echara de menos el Girls On Film, pero el carnaval de éxitos fue suficiente para contentar a un público con ganas de nostalgia. Y es de agradecer que no sonara ningún tema de su próximo disco, que no promete demasiado.

Como relevo de Duran Duran, llegaba el set de Erol Alkan, que empezó directo a la pista y siguió con un set hecho para bailar de la manera mas elegante y concisa, pocas florituras y mucho sonido de calidad. Tirando de toques cósmicos y, sobre todo, mucho acid salvaje, Alkan hizo bailar a los presentes como pocas veces. Se pudo danzar al ritmo de temas como el Billingsella de Roberto & Jamie Anderson o el clásico Relax Your Body de Dr. Felix, que aprovechó para cerrar con el sonido KLF. Gran sesión la que se marcó Erol y es que estar entre los dos platos fuertes de la noche, merecía un rato como el que pasamos.

Ya era mucha la gente congregada para lo que iba a llegar a continuación, que no era sino el mas que cacareado nuevo live audiovisual de The Chemical Brothers, de nuevo acudiendo a los servicios de su amigo Adam Smith, pero esta vez con mayor presupuesto y parafernalia, y es que hay que pensar que, con un directo tan repetitivo y agotado, y con un nuevo material que no levanta las expectativas que esperamos, no queda mas remedio que tirar de show puro y duro, y eso, tanto Ed Simmons como Tom Rowlands lo saben muy bien.

Para los que los hemos visto unas cuantas veces, y nos sabemos el setlist de memoria, esa parte no supuso mucha novedad, quitando, como ya he dicho antes, los flojos temas nuevos o algún clásico remozado, como el toque techno rave que han imprimido al Setting Sun, el tema fabricado junto a Noel Gallagher; ahora bien, hay que felicitar por el gran trabajo de los visuales y su sincronización con el sonido. Cada tema parecía tener su visual e, incluso en algunos casos, su propio video clip; todos ellos espectaculares, e incluso, algunos de corte ligeramente pesadillesco.

10014657_10206502288774327_1510143563933318863_nRobots, payasos infernales, patinadores, bailarines de neón, viajes vertiginosos a través de catedrales góticas,juegos de láseres imposibles…todo parecía poco para que el publico saltara con cada cambio de luz, color o sonido. Bases engordadas hasta la saciedad no hacían sino acrecentar la sensación de parque de atracciones audiovisual, es decir, la sensación de que durante ese rato lo pasas en grande, pero te olvidas cuando te apeas del mismo.

Tal y como hacían de un tiempo a esta parte, comenzaron con el inevitable Hey Boy, Hey Girl, para cargar las pilas al personal, y de ahí para arriba con esos tracks que ya se bailan hasta en las fiestas de los pueblos mas escondidos. Do It Again, Swomp, Star Guitar, el acido Chemical Beats cuya 303 enlazó con la de uno de los Electronic Battle Weapons que, a su vez, fue decorado con samplers del House Nation; así como el siempre agradecido It Doesn’t Matter, el trancero Saturate, el break clásico de Electrobank y el vertiginoso Believe, marcaron la primera de las partes del directo; donde también se dejaron caer algunas de las piezas de ese nuevo álbum como el mediocre Sometimes I Feel Deserted o el flojo Go.

La segunda parte comenzaba con la psicodelía, acompañada de juegos de laseres, de The Sunshine Underground, y que tuvo su esperada continuación, como llevan haciendo en cada uno de sus directos desde hace tiempo, con la parte final de Surface To Air. Para ir cerrando, otro trallazo infalible como es Under The Influence; el archiconocido Galvanize y una fiesta final que se anunciaba con la sirena de Song To The Siren y samplers del Music:Response; y que presagiaba el cierre del directo, que tuvo lugar con ese gran clásico de la electrónica que Block Rockin’ Beats; aunque hay que admitir que a muchos nos sorprendió que no sonara el gran Out Of Control, que seguro hubiera puesto el Sónar Club patas arriba. Hay que admitir que el esfuerzo tecnológico, y monetario, fue enorme, y que la inversión puede que mereciera la pena, pero la sensación, para los que llevamos mucho chemical a nuestras espaldas y que hemos crecido siendo fans de esta pareja, es que nos encontramos ante un regalo normalito con una envoltura preciosa.

10930908_10206503838173061_2775114025878618332_nY tras el show teníamos tres opciones; una, en el mismo Sónar Club, era el set techno de Scuba, con nuevo disco, Claustrophobia, bajo el brazo, y dispuesto a disparar buena tralla de techno contundente y lleno de claroscuros, como solo el jefe de Hotflush sabe; o bien visitar al sudafricano Black Coffee, en Sónar Lab, y bailar al ritmo de su deep house tamizado en percusiones, detalles étnicos, pero sin miedo a regalar sorpresas como una remezcla baleárica del Personal Jesus de Depeche Mode; o, por ultimo, y para los que se habían quedado con mas ganas de montañas rusas audiovisuales, después de lo de los Chemical, existía la opción de dirigir sus pasos hacía Sónar Pub, donde tendría lugar el directo conjunto de Modeselektor y Siriusmo, unidos bajo el nada original nombre de Siriusmodeselektor, con espectaculares visuales de Pfanderei y que iban alternando temas de los unos y del otro, en un directo que se denotaba calculado y sin mas gracia que la que se podía sacar de la combinación del ya conocido electro lisérgico de los franceses (dejado sonar temas como Sucker Pin, Black Block, 2000007, Shipwreck o Evil Twin, entre otros) o el forzado nu rave del alemán, quitando el precioso poppy house de Night Off, que tomó vida en el directo a modo de despedida.

Y es precisamente este ultimo escenario el que elegimos para despedir esta jornada de Sónar, ya que le tocaba el turno a monsieur Laurent Garnier, para comprobar si repetiría la enorme sesión del XX Aniversario, pero no fue así la cosa. El set comenzó con una tormenta enlatada y fue directo al grano, con techno y tech house contundente, aunque sin demasiada cabida a la sorpresa. El francés dejo soltar el ya trillado Domino de su compatriota Oxia, y tampoco hizo ascos a su recurrido, pero sumamente agradecido, Detroit tech o a esos ritmos ácidos que suelen pasearse por sus sesiones, cosa que nos alegra enormemente. También pudimos bailar con el bestial, e infalible, Emperor de Agents Of Time o el Confused del propio Garnier; y no faltaron clásicos, como el I Feel Love de Donna Summer, en formato dub, o el A Day In The Life de Black Riot, el proyecto ácido de Todd Terry. Los acordes del Jaguar de Rolando, nos hacían pensar en el final del set, y por tanto de esta edición de Sónar 2015, y no íbamos mal encaminados ya que Laurent se despidió de todos, micrófono en mano y dio por finiquitado el festival, como gran embajador del mismo que es.

Con esto damos por finalizado esta vigésimo segunda edición del Sónar barcelones, lleno de grandes sorpresas, algunas decepciones, pero muy pocas de ellas realmente malas, y con ganas de ver que se prepara para el año que viene.

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