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Crónica: Sónar XX Aniversario – Viernes Noche

Publicado: 17/06/2013

Crónicas, Eventos

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OLYMPUS DIGITAL CAMERALa primera noche de la vigésima edición de Sónar Barcelona vino caracterizada por la masiva afluencia de público, en su mayoría gente joven con ganas de ver a la estrella del momento, y el nuevo e impactante diseño de la Fira Gran Vía, aclimatándola a los tiempos que corren. Comenzamos el repaso a los artistas de los que disfrutamos, aunque la jornada podría resumirse en una sola palabra: KRAFTWERK.

Raime: No se que habrán hecho de malo en otra vida, pero parece que los británicos Raime recibieron el castigo de hacer el warm up a los de Dusseldorf, papeleta que salvaron a duras penas, frente a un público impaciente, más concentrado en probarse las gafas 3d que en la evolución del directo de este dúo, un live lleno de sonidos oscuros, subbajos poderosos, drones expandidos, exploración sonora y atmósferas inquietantes, en definitiva, la oscuridad contenida en Quarter Turns Into A Living Line, título de su primer trabajo en largo. Los vitores que exclamó la audiencia al final del set, sonaron mas a por fin han acabado que a qué gran directo. Una pena porque estos chicos se merecían mucho mas.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAKraftwerk 3d Show: Puntuales como de costumbre, Ralf y cia, soltaron la maquinaria sonora, y visual, de su espectáculo tridimensional, que comenzaron con The Robots, esta vez sustituyendo sus añorados muñecos por proyecciones de los mismos en 3d, un 3d, todo hay que decirlo, trabajado y resolutivo, y que poco tiene que envidiar al Avatar cameroniano. La evolución del concierto, parecía regirse por las directrices de su Catalogo, el mismo que han sacado a pasear por New York o la Tate Modern de Londres, y que incluía un repertorio extenso y maravilloso. De esta forma, tras los robots, llegó una inesperada Metropolis, a la que siguieron Numbers, Computer World, Home Computer o Computer Love, dando un repaso a su gran disco publicado en 1981. A continuación llegaron Man Machine y la otra gran sorpresa de la velada, un maravilloso Stereolab, fantástico tema que no suelen tocar en directo pero que con el 3d, y los gráficos de los increíbles satélites, daba un juego atractivo y emocionante; el repaso al álbum Man Machine, continuaba con ese himno que es The Model y la estupenda Neon Lights, con lo que cabría afirmar que tocaron completo uno de sus mejores, y más queridos, trabajos. La cosa no decayó con Autobahn, en versión super extendida, para cambiar el coche por la bicicleta, y dejarnos llevar por las diferentes etapas del Tour De France, para después recuperarnos con una buena dosis de Vitamin. Un esperadísimo Radiocativity volvió a desatar la alegría del personal, alternando con emotivos momentos, como el homenaje a Fukushima, para volver a viajar, esta vez con el Transeurope Express y su anexo Metal On Metal, que repiten seguidamente en una segunda y modernizada versión, para derivar en el Planet Of Visions, la versión bailonga del tema que elaboraron para la Expo 2000 de Hannover. Ya en la recta final, nos obsequiaron con Aerodynamik, para rematar con un inesperado final, y es que a la ya conocida fusión del Boing Boom Tchack con Music Non Stop, se suma otra de las joyas del Electric Café, el emotivo y pegadizo Techno Pop, componiendo la última de las grandes sorpresas de este increíble directo. Dos horas de emociones, tanto visuales como auditivas, con un trabajo enorme y calculado al milímetro que no dio pie a fallos ni improvisación; un momento para recordar y que marcará no solo esta vigésima edición del Sónar, sino las futuras ediciones de este festival.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAAngel Molina / Cesar de Melero: Tres grandes clásicos de las cabinas españolas abrían la jornada del Sónar Car; se trataba de Zero, Cesar De Melero y Angel Molina. El primero tuvo la mala suerte de coincidir con Kraftwerk, y del segundo solo pudimos atisbar el final de un set bastante asequible, yendo a lo seguro, tech house de ese que gusta a la juventud, sin demasiados riesgos, aunque se agradece escuchar clásicos de la talla del French Kiss de Lil’Louis, por muy manidos que estén. El mallorquín se despidió para dejar paso a un motivado Angel Molina, que comenzó con un techno elegante y marca de la casa, pero que fue engordando y volviéndose cada vez más contundente a medida que avanzaba la velada, y es que este grande de los platos sabe detectar cuando la audiencia quiere subir la potencia de los bpms y centrarse en el baile sin concesiones. Molina vuelve a demostrar porque es uno de los djs más respetados del panorama nacional, paradigma de este festival y un nombre que no podía faltar en este aniversario tan especial.

OLYMPUS DIGITAL CAMERATwo Door Cinema Club: Este año, los británicos de moda están presentes en la mayor parte de festivales de nuestra geografía, y Sónar no quería perder la oportunidad de traer a esta enérgica banda al festival, con objeto de poner el consabido tinte pop que tan bien le sienta al festival. Con dos discos en su haber, estos aspirantes a nuevos Franz Ferdinand, hicieron saltar al personal congregado en el Sónar Pub, a través de Beacon, título de su último álbum, y del que extrajeron incontestables hits de la talla de Sleep Alone, Handshake, Wake Up, Someday, Next Year o la infalible Sun; y también con su anterior disco, A Tourist History que encierra maravillas tan enérgicas como I Can Talk, Come Back Home, Something Good Can Work o What You Know, que fueron plasmadas con energía y tablas, en uno de los directos más solicitados del momento, algo que se han ganado con todo el merecimiento del mundo después de vivirlo en nuestras propias carnes.

C2C: Hace unos años, estos turntablistas franceses hicieron las delicias del personal con su actuación en el Sónar Día, acaparando alabanzas gracias a su buen hacer en la mesa de mezclas, su sabio empleo de la técnica del scratching y su increíble capacidad para infectar de ritmo todo lo que tocan. Con la excusa de su primer disco, Tetra, y su meteorico crecimiento, el cuarteto se ha ganado un sitio en el Sónar noche, para llevar su teoría del hip hop hasta sónar Lab, a través de un espectáculo audiovisual impecable y colorista, tanto en sentido literal como figurado. No solo se centraron en su disco, sino que hicieron una demostración de su técnica a los platos y su versatilidad en el manejo de los mandos, e incluso se atrevieron a versionar en directo el Intergalactic de Beastie Boys. Buenos breaks, buenas bases hip hop pero también multitud de tributos al pasado rockero de parte de ellos. Esta banda gala hace honor al dicho de quien arriesga no gana, y esta vez han ganado por goleada.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAMaya Jane Coles: La británica Maya Jane Coles, volvía a Sónar tras su presencia en la pasada edición, pero esta vez lo hacía de manos de Richie Hawtin, como reclamo de Enter, la fiesta gastronómico musical ibicenca que mr. Plastikman se ha sacado de la manga. Maya no se lo pensó demasiado y tiró de tech house bailongo y directo que fue sumando contundencia pero sin llegar a la saturación en ningún momento. Nada que no hayamos visto hasta la fecha, aunque muy bien presentado, todo hay que decirlo.

Karenn: El proyecto que integran Blawan y Pariah venía a demostrar porque está considerado uno de los nombres a tener en cuenta dentro del panorama techno pistero, y es que ese techno de trazo grueso y poderoso que extrajeron de sus maquinas es el ideal para poner la pista patas arribas. Estos hijos de la BBC repartieron beats gordos y sonidos sintéticos a diestro y siniestro sin olvidarse de ese toque ravero que tanto les gusta y con un aderezo ácido que no le sentó nada mal.

Derrick May: El de Detroit tomó el testigo de Karenn en el Sónar Lab, y lo hizo con un cambio de discurso, orientado hacía lo que muchos esperaban; tech funk detroitniano sideral y groovy. Estamos seguros de que este godfather del techno se paseó por la actuación de Krafwtwerk, con lo que la motivación sería doble. Una clase maestra, llevada a cabo sin florituras digitales, tan solo cd y vinilo, a la manera clásica, no exenta de fallos pero que perdonamos a este maestro ya solo por el hecho de demostrar que se puede hacer un set de altura sin ayuda de pc, y que se remató en una recta final mas ecléctica donde obsequió con cortes de la talla del Acid Eiffel de Laurent Garnier o el The Chase de Giorgio Moroder.

Y aquí tenéis la crónica de mi compañero Jordi Ares para Retromusica.

 

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