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The Prodigy – Invaders Must Die (2009, Take Me To The Hospital)

Publicado: 26/02/2009

Albums, Discos, Videoclips

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Como venimos anunciando desde hace tiempo, el próximo 2 de Marzo, sale a la venta el esperadísimo nuevo trabajo de The Prodigy, una obra que ha levantado mucha polvareda, antes de ver la luz, por los rumores de la vuelta del grupo a sus orígenes mas punkoides y por tratarse de la primera obra estrenada en su recién inaugurado sello, Take Me To The Hospital, fundado tras abandonar XL Recordings, su casa de toda la vida.

Pero desde djsanroman no hemos podido evitar el escuchar la obra completa y realizar un exhaustivo análisis, especialmente para los impacientes que tengan ganas de saber que esconde el nuevo álbum de los de Essex, aunque los que prefieran llegar vírgenes al día del estreno, mejor será que dejen de leer a partir de aquí.

Centrándonos en el título de este nuevo álbum, el expresivo Invaders Must Die, ya vemos que estos gamberros de la electrónica quieren levantar ampollas, con una frase que puede tener varias interpretaciones, pudiendo ser tachada de xenofoba o antiimperialista, según convenga, o simplemente, y mas acorde con la realidad, se trata de una de esas proclamas incendiarias que tanto gustan a la banda de Howlett, con la que pretenden llamar la atención desde un primer momento.

Aparte de esto, poco se conocía de este álbum, hasta ahora, tan solo algún tema concreto, como el que ya comentamos en esta web, primer single y tema homónimo del álbum. De esta forma, la escucha de Invaders Must Die, podría confirmar el rumor de que los prodigios vuelven a retomar los aires de ese Music For A Jilted Generation o, mas sutilmente, los del Fat Of The Land, sin caer en la mediocridad, como paso con aquel olvidable single llamado Babies Got A Temper, aunque, en mi opinión este track sigue influenciado, en cierta manera, por el sonido que para nada les benefició con su Always Outnumbered,…, pero subiendo un escalón para intentar acercarse a lo que fueron antaño, añadiendo mas furia punk y riffs sucios de guitarra, pero en una especie de quiero y no puedo, y viendo como el nivel al que pretenden llegar es ya, del todo, inalcanzable.

Y es que, por mucho que queramos pensar que regresa esa furia que caracterizaba a los autores del Firestarter, en este disco parece perderse esa garra y esa subversión, que les caracterizaba, aunque no todo va a ser malo, y es que han dejado de lado los experimentos con gaseosa, que eran la esencia de su ultimo, y casi lapidario, álbum, para dejarnos percibir sensaciones mas conocidas, que los acercan a la vieja banda que todos admiramos.

La primera agradable sorpresa que nos encontramos es la vuelta al ruedo de Keith Flint y Maxim Real, que en el último álbum se vieron relegados al ostracismo, debido al ombliguismo y ansias de renovación de Howlett, aunque ahora, y recuperando la cordura, los vocales de los dos carismáticos miembros del grupo vuelven a tomar protagonismo en la mayor parte de la obra.

Es en Omen, el segundo single extraído del álbum, donde se percibe ese protagonismo de la parte vocal que tanto echábamos de menos. Keith vuelve a poner voz y voto en este corte, aunque se aleja del punk en sentido estricto, para centrarse en un rock electrónico mas edulcorado e inofensivo, que recorre su camino entre breaks furiosos y electrónica crepitante, haciéndonos caer en la cuenta de que nos encontramos ante el autentico e inconfundible sonido Prodigy, aunque moviendose unos terrenos mas asequibles, algo que también se podría aplicar en el track Colours, pero en este caso llevado a cabo de una manera mas diligente y psicodélica.

Y si Keith es el protagonista absoluto de Omen, Maxim hace lo propio en Thunder, regalándonos su ya conocido raggamuffin, el mismo que nos hizo vibrar en aquel homenaje al Outta Space de King Tubby, que estaba incluido en el primer y flamante trabajo del grupo. Y es que, al escuchar este track, no nos queda más remedio que rememorar esa época, aunque de una manera que puede llegar a sonar demasiado forzada.

Y es que el resto de los cortes del disco parecen querer homenajear esas primeras obras, desde la era rave del The Prodigy Experience, con tracks como Warrior’s Dance, un autentico homenaje a la era ravera del grupo, o en experimentos como World’s On Fire, donde los Prodigy mas punk se ven interrumpidos, de forma repentina, por acordes techno raveros, que parecen éxtraidos de himnos de la época como el Vamp de Outlander, hasta el breakbeat de Music For The Jilted Generation, en tracks como Take Me To The Hospital, donde la electrónica flirtea con el rock en perfecta simbiosis.

También hay un mas que sentido homenaje a ese Fat Of The Land, pero sabiendo las limitaciones para volver a recuperar esa esencia, en el tema Run With The Wolves, donde percibimos esa furia, con las guitarras escupiendo distorsionados y sucios riffs, y la estética punkoide de temas como Breathe o Serial Thrilla vuelve a asomarse, aunque de una forma mucho mas tímida.

Y en un camino intermedio encontramos el tema Piranha, que, manteniendo, en algunos momentos, algunos toques propios de la estética techno rave, sigue la senda que dejó Music For The Jilted Generation, pero llevándolo a un terreno casi inexplorado por los Prodigy, como es el ska y los ritmos mas populares, recordándonos, por momentos, al sonido de los grandes Asian Dub Foundation. El resultado es, cuanto menos sorprendente.

Cierra el álbum la única pieza totalmente instrumental de la obra, se nota que Howlett ha escarmentado, representada por la curiosa Stand Up, un corte realmente agradable y sorprendente, que rompe con la esencia del disco, en una especie de orgía de sonidos que van desde el big beat mas cercano a Fatboy Slim o a los Chemical Brothers, que de los propios Prodigy, hasta el pop psicodélico, de Air o, incluso, los Beatles de Sgt. Peppers, pasando por las lisérgicas melodías extraídas de la 303.

La verdad es que no se puede decir que nos encontremos ante un álbum mediocre, ni mucho menos, pero no se puede negar que no ha llegado a cumplir las expectativas creadas tras su ultimo trabajo, y, aunque tampoco se les puede pedir un nuevo Fat Of The Land, algo que ya han demostrado que es imposible, si se puede exigir algo mas de rigor y profesionalidad que lo que Howlett y sus chicos pretenden ofrecernos. La cosa se queda en una agradable escucha, y poco más, con algunos momentos bastante irregulares, que deslucen un resultado que podría haber sido redondo. No creo que esta obra pase a la historia como una de las mejores de Prodigy, pero si que supone un pequeño balón de oxigeno, en una carrera casi asfixiada.

The Prodigy – Invaders Must Die (2009, Take Me To The Hospital)

01.The Prodigy – Invaders Must Die
02.The Prodigy – Omen
03.The Prodigy – Thunder
04.The Prodigy – Colours
05.The Prodigy – Take Me To The Hospital
06.The Prodigy – Warrior’s Dance
07.The Prodigy – Run With The Wolves
08.The Prodigy – Omen Reprise
09.The Prodigy – World’s On Fire
10.The Prodigy – Piranha
11.The Prodigy – Stand Up

Y aquí está el clip del que es el segundo single extraído del álbum, el del tema Omen

1 comentario a “The Prodigy – Invaders Must Die (2009, Take Me To The Hospital)”

  1. […] el concierto), sería el turno de Omen, el que posiblemente es, el mejor tema del último disco de Prodigy, Invaders Must Die, y seguidamente, retrocediendo 15 años, se dio paso a Poison, del Music For The Gilted […]

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