Música Electrónica - Mixside.com




No estás conectado. Inicia sesión o regístrate.

Tops & Polls o Pops & Tolls: Desmontando Rankings

Publicado: 30/11/2011

Especiales, Noticias, Opinion

Autor:

Relacionado: , , , , , , , .

Comentarios: 1 comentario » Deja tu comentario

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Email this to someonePrint this page

Tal y como se ha podido leer en los perfiles de las redes sociales de la mayoría de artistas, sellos, etc. relacionados con el mundo de la electrónica, “ha llegado ese momento del año en el que toca votar”. Precisamente, hoy es el último día en el que se puede participar en la votación del prestigioso portal Resident Advisor, tal y como anuncian los ‘estados’ en Facebook. Personalmente, tengo que reconocer que me gustan poco o nada dichos “rankings” y de ahí, ya parto con prejuicios. Sin embargo, incluso más lamentable me parece ver como cientos de artistas, agentes de booking, labels se bajan los pantalones para pedir, incesantemente, una y otra vez, el voto para sí mismos o, en el mejor de los casos, para pedirle a la gente que vote. ¿Realmente necesitan estos artistas llenar su ego personal de esta manera? ¿Qué otros motivos o intereses existen detrás de dichas clasificaciones verticales? ¿Cuáles son las consecuencias que traen consigo? A continuación intentaré profundizar en estas cuestiones, así como otras que vayan surgiendo mientras despotrico un poco sobre la industria, el ego artístico o la necesidad del público de ver sus gustos corroborados por la prensa (“¿Ves? Yo tenía razón, él es el mejor”) y, para terminar, añadiré una pequeña dosis de autocrítica.

En primer lugar conviene revisar de que modo se llevan a cabo dichas ‘clasificaciones’. Existen principalmente tres tipos: la primera sería la que llevan a cabo los redactores, críticos de la publicación o los propios charts de los DJs y que se podría considerar como una clasificación ‘tecnócrata’ (realizada por gente que “sabe” del asunto), mientras que la segunda sería la que se realiza mediante el recuento de votos del público y da lugar a una clasificación más ‘democrática’ (realizada a través de consulta popular y el resultado refleja la opinión de la mayoría), dentro de la cual también se incluirían los Top Ventas, y la tercera un híbrido entre ambas. ¿Qué refleja cada una de estas alternativas? La clasificación tecnócrata refleja la opinión subjetiva de una serie de críticos y redactores, un grupo reducido y que, normalmente, suele compartir una serie de valores y criterios a la hora de valorar la obra artística. La democrática muestra cuales han sido las tendencias más mainstream de la temporada, mostrando los gustos de la mayoría del público. La tercera se podría decir que muestra el grado de influencia de los medios en el público a la hora de escoger a sus artistas favoritos y, ahí, radica gran parte del problema sobre este tipo de rankings.

Si analizamos el funcionamiento de los medios de comunicación (para quién le interese, recomiendo el libro “Propaganda Model” by Herman & Chomsky), estos se mueven, como cualquier otra empresa, a través de la financiación, la cual llega principalmente por medio de la publicidad. Las ventas, en el caso de la prensa escrita, representan cada vez un menor porcentaje a ingresar, mientras que en los medios digitales es nulo. ¿Quiénes se anuncian en portales como el que ahora mismo estáis leyendo? Pues desde festivales hasta sellos discográficos, todos con la intención de llegar al mayor número de lectores posible. Por otro lado, los artistas que más aparecen en los medios son los que llegan a un mayor número de gente y el público toma sus decisiones a través de lo que ve y oye en los medios o, al menos, se ve importantemente influenciado por ellos. Con la aparición de las redes sociales, toda la industria musical ha encontrado una nueva vía de contactar (e influenciar) al público, sin tener que soltar un duro y de una forma más directa.

Resumiendo, el panorama que nos encontramos por el momento es el siguiente: la industria musical influye en los medios de comunicación y al público de diferentes maneras. Los medios necesitan de la industria para seguir funcionando, por lo que difícilmente pondrán en entredicho a sus anunciantes e intentarán impulsar sus carreras de modo que sigan publicitándose en sus páginas y financiando su actividad. Así se perfilan estrechas relaciones entre los ganadores de los tops más ‘tecnócratas’ y los anunciantes en las páginas del medio en concreto. En otras palabras, la opinión ‘experta’ se ve adulterada por la necesidad de no perder el apoyo financiero de la industria. La opinión ‘demócrata’, por su parte, está condicionada por la calidad de las relaciones públicas y estrategias de marketing de cada sello, artista, agencia de contratación, etc. las cuales encuentran varias formas de expresión (medios de comunicación, redes sociales,…), a lo que se suma la necesidad del individuo/consumidor de ver su criterio avalado por la mayoría. Tras ver esto, queda claro que el aspecto musical se ve relegado a un segundo plano en este tipo de clasificaciones, pero queda aún una pregunta clave que hacerse antes de continuar y es ¿cuál es el beneficio que sacan las diferentes partes en todo este tejemaneje?

Los artistas, más que aumentar su propio ego (a alguno esto ya le desborda), lo que consiguen es seguir elevando sus tarifas de directo por las nubes, de lo cual las agencias de booking también ven incrementada su parte del pastel gracias a, en gran parte, un falso prestigio comprado a base de publicidad. Los sellos consiguen la revalorización de su catálogo si sus artistas consiguen entrar en un top 100 (ya no digamos en el top 10) y con los promotores ocurre tres cuartos de lo mismo. Desde este punto de vista, este tipo del clasificaciones no son más que una revalorización del mercado de cara a la próxima temporada, una forma de otorgar un valor ficticio a través de una inversión previa.

El público, el tercer elemento de la ecuación, consigue la reprobación de su gusto o criterio a través de la comunión de este con el de la mayoría. En cierto modo, estamos ante otra forma de alimentar el ego individual a través del grupo, reflejado en el día a día con actitudes del tipo “lo que a mí me gusta es lo mejor”, dando por sentado que el criterio de la mayoría es el correcto. Además, se hacen con una guía para lo que va a estar de moda durante los próximos meses y la oportunidad de presumir ante los colegas de estar ‘a la última’, de asistir a los eventos más ‘cool’ y sentirse ‘especial’ dentro de las masas. ¿De verdad alguien se puede sentir especial cuando su opinión es la misma que la de la gran mayoría?

Las clasificaciones conducen a una standarización de criterios y una homogenización de la variedad musical. En otras palabras, una reducción de las minorías a favor de una mayoría standard cuya valía no va mucho más allá de su valor económico en el mercado y una perpetuación del liderazgo de los viejos dinosaurios de la electrónica en detrimento del talento que desesperadamente busca salida y no encuentra apoyo.

Pero no todo es blanco o negro, sino gris, y existen rankings basados en opiniones críticas personales o colectivas (pese a su calidad tecnócrata y la ‘virtual’ influencia de sus anunciantes, el top de FACT Magazine se nos muestra como elaborado y argumentado, lo cual le otorga un valor añadido) que se esfuerzan por arañar la superficie y ver que se esconde debajo, de realmente buscar nuevas experiencias sonoras que, a largo plazo, terminarán por desbancar a los David “T. Rex” Guetta y cia y brindan esperanza a la escena.

Pero no solo toca barrer fuera, pues hay para barrer en casa. Yo mismo he realizado rankings y tops en el pasado, llamémoslos de carácter tecnócrata, de lo que no me arrepiento pero tampoco me siento orgulloso. Supongo que se trataba de la necesidad de comunicar los artistas y la música que más me habían gustado/influenciado en un período concreto de tiempo, influenciado yo también por lo que leía y escuchaba en este u otros medios. Supongo también que, esa necesidad, se fue desvaneciendo a la medida en que me daba cuenta de cómo funcionaba esto y de lo poco que reflejan la realidad, en lo que a calidad musical se refiere, este tipo de encuestas. Por ello, este año he tomado la crítica como mi herramienta para poner un poco de luz en sobre como va esto y, con un poco de suerte, abrir también vuestros ojos e instigar un poco el criticismo sobre lo que os entregan envuelto, empaquetado y listo para consumir.

Todo esto es extrapolable a todo tipo de clasificaciones y premios, con un claro ejemplo como son los Ibiza Dj Awards o los premios de la prensa musical más mainstream (DJ Mag o MixMag). Frases tan usadas como “el mejor DJ del mundo” son generalizaciones banales hechas por la crítica y el público, bajo la influencia de los factores que hemos analizado, y cuyo daño a largo plazo aún está por comprobar. La complejidad del tema daría para escribir páginas y páginas, se podría ahondar a fondo en cada uno de los factores que hemos visto y se podrían aplicar muchos estudios en otras disciplinas para analizar esto, pero no estamos ante una tésis, sino un artículo de opinión que, como ya he dicho, solo pretende que penséis por vosotros mismos, consideréis si de verdad merecen la pena este tipo de clasificaciones y, sobre todo, las pongáis en entredicho antes de creeros a pies juntillas todo lo que cuentan.

Por todo esto, creo más adecuado llamarlo POPS & TOLLS (Populares & Peajes, por eso de la inversión ecónomica para conseguir popularidad) que TOPS & POLLS (Clasificaciones & Encuestas) y lo que acabáis de leer es mi substituto particular para este año. Ahora la pelota pasa a vuestro tejado, ¿son necesarios este tipo de TOPS? ¿hasta que punto influencian vuestro criterio y vuestra toma de decisiones? ¿hubiéseis preferido un listado que toda esta parrafada?

 

1 comentario a “Tops & Polls o Pops & Tolls: Desmontando Rankings”

  1. […] y lo peor, campan a sus anchas como los reyes del mercado discográfico. Hace no mucho dedicaba un especial acerca de la manipulación de los premios musicales, especialmente dentro del circuito clubbing y […]

Deja un comentario